domingo 20 de julio de 2008
Vivo sin vivir en mí
"¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el Alma está metida!"
Santa Teresa
Destierro...
En el que me siento.
Expulsada de ciertas vidas que amé.
Obligada al exilio del olvido.
Deportada como castigo a una esencia. Como castigo a la carencia de otro molde.
Esta cárcel...
Que me somete al lado confuso de la vida; el que mi razón no consigue penetrar.
Que me tiraniza a la soledad del que ejecuta a sabiendas de que ciertos usos no son ilimitados.
Estos hierros...
Que se han forjado tan rigurosos como el impuesto que pago.
Que me aíslan del que un día fue halagüeño impostor.
El Alma...
La que paga y causa en primera persona mi condena.
Mi víctima y mi verdugo.
Mi razón y mi litigio.
Vivo sin vivir en mí...
...o quizá tenga que aprender a hacerlo.
jueves 10 de julio de 2008
Qué día más largo
Y tan largo.
Empiezo por dormir mal y poco.
Y me despierto mientras sueño que me reencuentro con alguien a quien echo de menos.
Sensación de vacío.
Para colmo estoy madrugando. Me invade el sueño.
Cita para clavarme puñalitos en el alma. Cita del recuerdo. Para que me recuerden quién y cómo era.
Cuánto odio no haberle podido conocer por mí misma.
Cuánto odio que su vida fuera así.
Que su vida terminara así.
Cita para recordarme cuánto le echo en falta. Cuánto le quería, y cuánto más le quiero ahora.
Llego a casa y me encuentro el desolador panorama de una nueva frustración.
Solo necesitaba una palabra de ánimo, un poco de cariño. Pero, una vez más, tengo que tragarme mi estado para encargarme del de otra persona.
A cambio recibo un telefóno que me cuelga, y otro que me deja hablando sola.
De puta madre.
Mi irritación ha llegado a extremos insospechables.
Me echo en la cama con el objetivo de descansar un poco antes de comer.
No puedo dormir.
No sé por qué, pero tengo frío. Sevilla. 9 de Julio. 13.30 p.m. Y tengo frío.
Manda cojones.
LLega gente a casa. Hablan, casi chillan, cocinan, hay humo de las gambas a la plancha.
En definitiva, me molestan.
Y me despiertan para preguntarme si quiero macarrones gratinados o arroz.
Joder, me da igual. Necesito descansar.
Obviamente, no lo consigo.
Voy a trabajar.
¿Es la puta Ley de Atracción lo que hace que todos los clientes sean hoy unos tocapelotas?
Me desesperan.
Y me sorprende que mi paciencia tenga límite. Pero hoy sí. Hoy tiene límite todo.
Odio de este trabajo tener que morderme la lengua. Tener que mantener la compostura, cuando hay algunos que se merecen un simple "váyase usted a tomar por el culo, y gracias por su puta llamada de mierda".
Descanso de 5 minutos. Sí, "DESCANSO".
Me voy a que me de el aire caliente en la cara, a ver si termino de quemarme por hoy.
Rayito de luz. Aparece quien se apiada de mí, y me da un abrazo que esperaba y necesitaba desde hacía mucho.
Creo que esto ha compensado el día.
Llego a casa y compruebo que, una vez más, me han tocado lo que no tenían que tocar, y por consiguiente, las narices.
Me irrito un poco más y suelto un "qué jarta estoy", con voz de cincuentona a cargo de cinco hijos y un marido borracho.
2:48. A pesar de mi cansancio y mi odio a este día, le tengo envidia al destino.
Yo también quería aportar mi propia mierda al día y no dejarlo todo en sus manos.
Decido trasnochar.
Hasta que el sueño me venza.
miércoles 28 de mayo de 2008
Aquello que llaman Amor
Qué grande eres amor, que me das mil razones y luego la locura,
que perfumas mi cama y escondes las rosas.
Tras vencerte te pierdo, tras amarte me odias.
Que dueño del viento tu borras mis huellas, que dueño del tiempo, me añoras y olvidas.
Qué injusto eres amor, que no distingues entre buenos y malos.
Que le vuelves la espalda al que siempre ha luchado, al que lo ha dado todo esperando muy poco.
Que te cuelas en su corazón y lo gastas, y al mío lo llenas y lo vuelves tan loco que nunca te olvida, y que nunca se muere.
Yo no soy nadie sin ti, contigo no soy yo.
Nunca te elijo, aunque te persigo.
Te crees sincero y me creo tus mentiras,
por ti sé que existo y existes por mi...
...Qué grande es este amor... qué pequeña que soy yo.
Qué grande eres amor, que me lo arrebatas, sin ser arrebatado.
Que te bebes mi vida y que sigues sediento.
Que me sueltas, me agarras, que me traes y me llevas.
Que aunque sola me sienta, me siento tan libre para buscarte de nuevo, sufrir y abrazarte.
Me cuesta volver y me cuesta marcharme.
Yo no soy nadie sin ti, contigo no soy yo.
Nunca te elijo, aunque te persigo.
Te crees sincero y me creo tus mentiras,
por ti sé que existo y existes por mi...
...Qué grande es este amor... qué pequeña que soy yo.
Pastora Soler.
Y es que nada Lo podía definir mejor.
Nada podía definirnos mejor.
sábado 17 de mayo de 2008
De vuelta
Después de casi 4 meses, tengo que reconocer que tengo esto algo más que abandonado.
A veces porque no se me ocurría nada que escribir, y otras porque hubiera escrito muchas de mis cosas políticamente incorrectas. Y mientras tanto, la casa sin barrer.
Y es que creo que he llegado a la conclusión de que soy, a secas, incorrecta.
Tengo la continua sensación de que voy contra todo y contra todos. No me parece bien la forma de actuar, de pensar, de sentir, de trabajar, y, en general, de vivir, que tiene (que tenéis) la gran mayoría de gente. Y en esa minúscula lucha empleo muchos de los esfuerzos que más facturas me pasan.
Y, sinceramente, es agotador.
Cansa mucho pelear por defender unos principios (o finales) a los que casi todos hacen caso omiso.
Es duro ver cómo los más rastreros y miserables de todos los valores posibles se han ido imponiendo entre nosotros (vosotros). Se puede decir, que me ofende el mundo en el que vivo.
Hay tantas faltas de respeto, de atención, de sentido común, de sensibilidad. Hay tanto que denunciar...
Y no me canso de ver gente que quiere aparentar estar también cansada de esta miseria, o incluso, que han sido víctimas de ella, pero no saben ser humildes y optan por la venganza como respuesta, haciéndose partícipe de todo aquello que me repugna.
Al menos a mí me sirve de algo todo esto.
Me sirve para definirme, para precisar de qué lado estoy y de cuál no.
Pero sobretodo me sirve para saber no ser como vosotros.
Me sirve para definirme, para precisar de qué lado estoy y de cuál no.
Pero sobretodo me sirve para saber no ser como vosotros.
Y por si alguno está pensando que me creo en otro nivel, en otra dimensión diferente, tengo que darle orgullosamente la razón.
Hace no mucho comprobé aquello de que la energía no se crea ni destruye, solo se transforma. Y es que, aunque Ella ha querido ocultarlo, al final ha acabado haciéndome ver que todo lo que soy es heredado. Que toda esa energia que me permite el lujo de ir a contracorriente la tuvo Ella en su día, pero no pudo realizarla al completo.
Por eso sé que Ella me entiende, y también sé que me aconseja que le ponga límites a esta forma de vida (que ella llama literalmente Pura), porque no quiere verme sufrir como quizá Ella lo hizo.
Y como todo, esto tiene su parte buena y su parte mala.
Es complicado decir la buena, ya que podría sonar más presuntuoso de lo que la gente está dispuesta a admitir.
La mala es mala según la época. Y es que puede llegar a consumirte.
O traumatizarte, o frustrarte.
Por varias razones. Saber que hay gente que jamás llegará ni siquiera a entender que se puede ser de otra forma, o, lo que es mucho peor, comprobar que hay gente que, aun sabiéndolo, no quiere ser más humano. Que saben que hacen daño, que viven de una manera tan superficial que sus vidas son amargas, aunque jamás lo reconocerán, y, sin embargo van haciendo apología de sentimientos, de religiones, de verdades universales que les quedan ilimitadamente grandes.
Solo me queda el consuelo de saber que antes de dormir, siempre hay algo que les molesta en la cabeza.
Y al final, he acabado quejándome una vez más (¿véis como soy incorrecta?).
sábado 19 de enero de 2008
Desde ahora
Me gustan los momentos de reciclaje.
Me gusta poner en funcionamiento todo lo que he sido, pero partiendo de cero.
Me gustan los momentos de reflexión, de análisis.
Me gusta cuando acaban esos momentos, y te sientes lavada con perlán (si me sintiera nueva, perdería demasiado).
Me gusta acabar cosas que tenía pendientes, y empezar otras que también los están aún.
Me gusta saber lo que tengo que hacer, y me encanta intuir las veces que se alterarán mis planes.
Me gusta echarte de menos, echaros de menos. Me recuerda la condición humana, (¿solo una?). Me gusta que provoquéis en mí la guerra entre la razón y la sangre que me corre por las venas. Me gusta saber que la provocáis porque os falta de lo segundo.
Me gusta que me guíen, y me gusta sentirme orgullosa de encontrar mi propio camino.
Me gusta pecar. Me gusta simular que acepto las normas, y, a veces, me gusta acatarlas.
Me gusta rozar lo absurdo, y me gusta que tú pienses que hace mucho que lo traspasé.
Y, como no, me gusta sentirme viva.
viernes 19 de octubre de 2007
Qué cosas
Un chico camina por la calle. Ve a un hombre de edad avanzada con un pantalón rasgado, una camisa mugrienta y una bolsa de plástico por bufanda, que se lleva un zapato a la oreja.
-Oye, -le habla el hombre al zapato- ve hacia una ventana, que hay poca cobertura. No te oigo.
El gesto del chico cambia. Frunce el ceño, al mismo instante que, sin quererlo, se le escapa en voz baja: "pobre hombre, está como una cabra".
Y sonríe.
Una chica camina dirección a un cruce.
El semáforo está en rojo, se detiene. Algo le llama la atención en la acera opuesta.
Es un chico, joven, alto, guapo, bien proporcionado y presumiblemente elegante.
La chica lo mira, con ilusión de cruzar una mirada. Pero el chico lleva la mirada perdida.
De pronto, observa como el chico gesticula sin motivo aparente, balbucea una frase y, seguidamente, se ríe solo.
Una pena, -piensa la chica- con la buena pinta que tenía y tan joven.
[A las 4.30 a.m de un 19 de Octubre que no me dejaba dormir]
domingo 30 de septiembre de 2007
Curiosidades científicas
Aquí os dejo algunas curiosidades científicas que he encontrado trasteando por Google...
El 10% de los seres humanos de todos los tiempos está vivo en este momento exacto.
Cuando el volcán de Krakatoa hizo erupción en 1883, la fuerza que desató fue tan colosal que pudo oírse en Australia, a más de 4 800 km de distancia.
Alrededor de 100 rayos alcanzan la Tierra cada segundo.
1 000 personas mueren al año a causa de los rayos.
Si pudieses conducir en línea recta hacia el espacio, llegarías en poco más de una hora.
Cuando una pulga salta, su índice de aceleración es 20 veces superior al del lanzamiento del trasbordador espacial.
Los astronautas no pueden eructar porque la ingravidez no permite la separación de líquido y gas en sus estómagos.
Christian Barnard practicó el primer trasplante de corazón en 1967. El paciente vivió 18 días más.
El virus del Ébola mata a 4 de cada 5 humanos a los que infecta.
Sin su capa de mucosidad, el estómago se digeriría a sí mismo.
En el cuerpo humano hay 96 560 Km. de vasos sanguíneos.
El día del sepelio de Alexander Graham Bell se detuvo todo el sistema telefónico estadounidense durante un minuto en señal de duelo.
Cada persona pierde más de 18kg de piel durante su vida.
Las heridas plagadas de gusanos cicatrizan rápidamente y sin que se extienda la gangrena ni otras infecciones.
Se transmiten más gérmenes dando la mano que besando.
El lugar habitado más seco del mundo es Asuán, en Egipto, donde el promedio anual de lluvias es de 50 mm.
Si cada estrella de la Vía Láctea tuviese el tamaño de un grano de sal, entre todas podrían llenar una piscina olímpica.
[Se siente uno insignificante eh...]
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